El apellido Morcillo en Munera

Graciano Jiménez Moreno

 

El apellido Morcillo es uno de los más antiguos de los que se conservan entre los habitantes de Munera, donde viene utilizándose al menos desde el siglo XV. Además, Munera es el municipio albaceteño que actualmente presenta en la provincia la mayor frecuencia relativa de personas apellidadas Morcillo, es decir, en proporción al número de sus habitantes.

Según el censo anual de población a 1 de enero de 2025, hay en España aproximadamente unas 25000 personas con el apellido Morcillo, siendo Albacete la provincia con mayor porcentaje de residentes así apellidados. Más de un 7 por mil de la población de la provincia de Albacete lleva el apellido Morcillo en primer o segundo lugar, lo que supone más de 2800 personas. Las cifras son aún mayores si se refieren a personas nacidas en dicha provincia; en este caso serían más de 3800 personas, lo que supone un porcentaje del 8,4 por mil de los albaceteños. Estas cifras indican que buena parte de los Morcillo nacidos en la provincia albaceteña residen fuera de ella. A Albacete le sigue Badajoz en nacimientos, tanto en el número total (unos 3500) como en porcentaje de población (algo superior al 4,2 por mil). Las provincias que les siguen presentan unos porcentajes claramente inferiores.

La distribución del apellido Morcillo es bastante irregular en la provincia de Albacete. En la tabla siguiente se muestran los porcentajes de población apellidada Morcillo en algunos municipios albaceteños (se han omitido otras localidades con un reducido número de habitantes), entre los que destacan con los valores más altos Munera, El Ballestero y El Bonillo.

 

MUNICIPIO

Por lugar de nacimiento

Por municipio de residencia

Por mil (‰)

Total

Por mil (‰)

Total

Munera

73,55

433

67,00

225

El Ballestero

71,63

77

48,66

20

El Bonillo

67,95

308

66,14

175

Villarrobledo

22,87

603

20,62

524

Molinicos

39,63

93

11,91

11

Bogarra

32,40

66

31,51

23

Pozo Lorente

32,21

22

45,69

18

Hellín

13,76

449

11,45

354

Elche de la Sierra

7,69

44

11,09

40

Alcaraz

7,68

24

-

-

Albacete

6,16

1075

5,63

985

La Roda

5,80

86

5,83

92

 

La diferencia entre los datos de los nacidos y de los residentes en estas localidades, aunque referidos solo al apellido Morcillo, ponen de manifiesto el nivel de despoblación de los núcleos rurales en nuestra provincia.

En el Diccionario Hispanoamericano de Heráldica se indica que, según algunos autores, este apellido es originario del Principado de Asturias, desde donde pasó a Castilla y Andalucía, y que primeramente se llamaron Morcilo en vez de Morcillo. Por nuestra parte obviaremos afirmaciones de difícil comprobación, aunque vengan siendo de uso habitual, y nos referiremos tan solo a hechos que hemos podido conocer directamente de documentos históricos originales o extraer de datos oficiales.

La existencia de habitantes de Munera apellidados Morcillo ya consta documentalmente en la segunda mitad del siglo XV, cuando nuestro pueblo aún ocupaba su primitivo lugar en las proximidades del castillo. El 17 de enero del año 1475 tuvo lugar la toma de posesión de la villa de Munera y de su castillo por parte de Fernando de Alarcón tras la compra a Diego López, marqués de Villena. El acto tuvo lugar «ante las puertas de la iglesia de la villa, cerca e junto de la puerta de la fortaleza de la dicha villa». En el acta, firmada por el escribano del rey y otros testigos, se indica que entre otros protagonistas se hallaban presentes Sancho Morcillo y Pero (Pedro) Morcillo. El primero de ellos, Sancho, era uno de los dos alcaldes de la villa. Conviene recordar a este respecto que en los consejos castellanos de la Edad Media y de la Edad Moderna existían dos alcaldes para garantizar la representación de los dos grupos sociales dominantes en la vida municipal y permitir que tanto la nobleza local como el pueblo llano tuvieran voz en la justicia municipal. Así pues, uno de los alcaldes era nombrado por el estado noble (hidalgos y caballeros); el otro por el llamado estado general (vecinos pecheros, artesanos, labradores…). Por su parte, Pero Morcillo figura en el documento citado como uno de los «muchos vecinos de la dicha villa que fueron ayuntados a sonido de campana».

En el documento se describen de manera minuciosa los actos protocolarios que tuvieron lugar aquel 17 de enero de 1475 en la que podemos llamar Munera la vieja. En este acto tuvieron una participaron relevante los dos Morcillo ya mencionados: Sancho como uno de los alcaldes y Pero como afectado por la demanda formulada contra él por otro de los vecinos. Tras comunicar Diego de Merlo que, en nombre del marqués de Villena, había vendido la villa de Munera y su fortaleza a Fernando de Alarcón, mandó al concejo, alcaldes, oficiales y hombres buenos de la villa que obedecieran y besaran la mano a su nuevo señor. Seguidamente, los aludidos declararon estar dispuestos a jurar fidelidad y vasallaje a su señor, tras lo cual, Fernando de Alarcón juró al concejo y vecinos de la villa guardar los usos, costumbres y privilegios que disfrutaban anteriormente. Después, Diego de Merlo tomó las varas de los alcaldes (Sancho Morcillo y Juan Mateo) y del alguacil (Juan de Molina) y se las entregó a Fernando de Alarcón en señal de traspaso de la propiedad y la justicia que hasta entonces poseía el señor marqués. El concejo, oficiales y hombres buenos prestaron juramento de guardar lealtad, fidelidad y vasallaje a Fernando de Alarcón, y este, en señal de posesión, ejerció su primer acto de impartición de justicia resolviendo una disputa entre dos vecinos de la villa. En efecto, cuando Martín del Cerro manifestó que Pero Morcillo le debía 50 000 maravedís, este negó bajo juramento la existencia de tal deuda ante Fernando de Alarcón, quien tomó por ciertas las palabras del deudor y condenó a las costas al demandante Martín del Cerro. Así fue descrito tal hecho por el escribano:


Ferrando de Alarcón en sennal de posesión de los dichos vasallos e usando del sennorío e justiçia de la dicha villa se asentó en juyçio e dixo que si avía allí algund omme que toviese acçión alguna contra otro que lo oyría e le faría conplimiento de justiçia, e luego pareçió ante Martín del Cerro veçino de la dicha villa e dixo que demandava e demandó a Pero Morçillo que presente hera veçino otrosí de la dicha villa cinquenta mill maravedís que dixo que le devía, e el dicho Pero Morcillo dixo que gelo negaba e negó e que non le devía ninguna cosa, e dicho Martín del Cerro dixo que jurase e que gelo dexava en su juramento, e luego el dicho sennor Ferrando de Alarcón, sennor de la dicha villa, reçibió juramento de dicho Pero Morsillo en forma devida de derecho e a la confesyón dixo sy e amén, e preguntado sy devía el dicho Pero Morçillo los dichos cinquenta mill maravedís e alguna parte dellos dixo so cargo del dicho juramento que non le devía ninguna cosa e luego el dicho sennor Ferrando de Alarcón dixo que le dava e dio por cierto e condenaba e condenó en las las costas al dicho Martín del Cerro, testigos que fueron presentes Juan del Cerro e Mingo Sanches e Andrés e Mingo Gil, vesinos de la dicha villa.

Tras dictar el veredicto, Fernando de Alarcón devolvió las varas a los alcaldes de la villa y al alguacil para que en su nombre continuaran desempeñando estos oficios según los venían usando anteriormente por el señor marqués de Villena, los cuales juraron que así lo harían.

 

Fragmento del acta de toma de posesión de Munera por Fernando de Alarcón el 17 de enero de 1475, en el que se cita al alcalde Sancho Morcillo y al vecino Pero (Pedro) Morcillo. (Archivo Histórico de la Real Chancillería de Granada, sign. PER/25). Se lee: «e el dicho Ferrando de Alarcón, mayordomo mayor suso dicho, e Sancho Morsillo e Juan Matheo, alcaldes, e Juan de Molyna, alguaçil, e Pero García Covillo e Juan Sánches Ferrero, regidores, e Juan del Cerro e Martín de Cerro e Pero Morçillo e Alfonso Cano e otros muchos veçinos de la».

 

Desde entonces el apellido Morcillo se ha venido manteniendo y extendiendo entre la población de Munera hasta nuestros días. La relación de Munera con localidades cercanas como El Bonillo, El Ballestero, Lezuza o Villarrobledo entre otras ha facilitado que las líneas genealógicas de los Morcillo de estas vecindades se crucen en no pocas  ocasiones. Este es el caso de una conocida familia de herreros munereña cuyos ancestros más cercanos procedían de El Ballestero y estos, a su vez, eran originarios de Munera, tal y como se indica a continuación.

Felipe Morcillo Peinado (Munera, 03/04/1841), era hijo de Juan Manuel e Isabel, también naturales de Munera, y contrajo matrimonio con Martina Martínez del Olmo el 26 de mayo de 1871 en El Ballestero, localidad natal de la esposa. El matrimonio residió en El Ballestero, donde nacieron sus hijos, entre ellos Esteban (09/04/1872), bautizado como Casildo Esteban, y Daniel (03/01/1881). Esteban, todavía vecino de El Ballestero, contrajo matrimonio en octubre de 1895 en Munera con Saturnina Dominga Romero Moreno, natural y vecina de esta localidad. Por su parte, Daniel, entonces vecino de Munera, se casó en esta localidad en mayo de 1905 con la munereña Juliana Martínez Peñaranda. Daniel quedó viudo antes de cumplirse un mes del matrimonio y en noviembre de 1906 contrajo segundas nupcias en Munera con la también munereña Sagrario Hernández Vecina. Los hermanos Morcillo desempeñaron  su oficio como herreros en Munera, actividad que ha seguido ocupando a sus descendientes durante tres generaciones posteriores; actualmente, ya con las fraguas apagadas, el trabajo está más orientado a la carpintería y las estructuras metálicas.

Cabe indicar que también existieron, aunque de manera puntual, vecinos con el apellido Morcilo en Munera. En el año 1819, Zoa Morcilo Pradel, natural de Liétor y sobrina del cura párroco de Munera don Francisco Pradel y Alarcón, se casó con Manuel Ángel Cadenas Sánchez, nacido en Munera aunque de padre leonés. Del matrimonio nacieron en Munera al menos siete hijos (apellidados Cadenas Morcilo) y uno de los nietos, Pascual Cadenas González, natural de El Bonillo, montó la fábrica de luz que suministró electricidad a Munera al comienzo del siglo XX.

Otro dato interesante es la existencia en el municipio de Munera de una casa de campo conocida como de los Morcillos. Esta finca ya consta con esa denominación en los documentos del Catastro de Ensenada elaborados en el año 1752, fecha en la que pertenecía a Cristóbal de la Torre y Perea, rico hacendado de Villarrobledo. Puede deducirse, por lo tanto, que la denominación era más antigua y debía de proceder de unos propietarios anteriores apellidados Morcillo. La casa está situada al norte de la población y según la descripción en el Catastro de Ensenada «dista de esta villa legua y media».

En el callejero de Munera también puede encontrarse el apellido Morcillo. Es obligado citar la plaza de Emilio Solana Morcillo, dedicada al singular, polifacético y querido artista que falleció tempranamente en 2007. Emilio nos dejó un variado legado artístico, buena parte del cual podemos contemplar en las calles y parajes del pueblo: el monumento de hormigón proyectado que representa a un labrador con la yunta de mulas y el conjunto escultórico en hierro forjado de Don Quijote y Sancho a lomos de sus cabalgaduras, ambos en la plaza que lleva el nombre del artista; el relieve que representa las bodas de Camacho, junto al puente sobre el río Córcoles; el mural en relieve próximo a la plaza de toros, de más de 35 metros de longitud; así como otras figuras de don Quijote y Sancho ubicadas en las cercanías de la población.

 

Plaza de Emilio Solana Morcillo con el monumento a los agricultores y las esculturas de Don Quijote y Sancho junto a la molineta donde se ubica el Museo Foto-Etnológico / Foto: G. Jiménez

 

 

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