Los festivales taurinos benéficos en la plaza de toros de Munera (3.ª parte)
Graciano Jiménez Moreno
(Datos extraídos de la obra Historia Taurina de Munera, del mismo autor)
Tras el
fallecimiento de Pedro Fornés Solana el 4 de junio de 1981 heredó la plaza de
toros de Munera su sobrino Antonio Paños Fornés, iniciándose así una nueva
etapa en la historia taurina de la localidad. El primer festejo tuvo lugar unas
semanas después, el 25 de julio, festividad de Santiago Apóstol, con motivo de
las Fiestas de
En este festival
figuró como empresario el entonces primer teniente de alcalde del Ayuntamiento
de Munera Pedro Ruiz González, presidente de
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Cartel del festival del 25 de julio de 1981 a beneficio de la Cruz Roja |
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25 de julio de 1981. Paseílo. / Foto: Archivo del autor |
El diario La Voz de Albacete publicó con la firma de de A. Calamardo la siguiente reseña del festival:
Llenazo absoluto en el festival a beneficio de la Cruz
Roja. Se lidiaron cuatro novillos de Daniel Ruiz.
En primer lugar desfiló la Rondalla Municipal, dirigida
por José Luis Castejón, “Trovador de la Mancha”; también desfilaron el grupo de
“majorettes”, de Munera.
Con la plaza puesta en pie se guardó un minuto de
silencio en memoria de Pedro Fornés, con lo que se le rendía un emotivo
homenaje de recuerdo.
A Antonio Rojas le correspondió el peor novillo. No
obstante estuvo bien con el capote y con la muleta, siendo aplaudido.
Juan Martínez estuvo muy artista y valiente,
recibiendo, al final, ovaciones.
Manuel de Paz fue el triunfador del festival, con una
actuación muy brillante, dando la vuelta al ruedo.
Felipe del Amo, embarullado toda la tarde. Escuchó
palmas.
Todos brindaron sus toros a la memoria de Pedro Fornés,
depositando los sombreros en el burladero de la empresa; el brindis de Manuel
de Paz fue mirando al cielo.
El año siguiente y en la misma fecha, festividad de Santiago Apóstol, volvió a celebrarse otro festival a beneficio de la Cruz Roja y con un cartel muy similar. En esta ocasión los toreros Antonio Rojas, Juan Martínez y Manuel de Paz estuvieron acompañados por la albaceteña Maribel Atiénzar, que volvía al coso munereño después de casi seis años y tras su reciente alternativa en noviembre de 1981 en la plaza mexicana de Pachuca. La certera pluma de Pacote, crítico taurino del diario La Verdad, dejó la siguiente crónica del festejo:
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Cartel del festival del 25 de julio de 1982 a beneficio de la Cruz Roja |
Con el patrocinio de la asamblea de la Cruz Roja local,
se celebró el domingo en Munera –con sus calles «bombardeadas» e
intransitables– el anunciado festival taurino en su bonito coso que registró
una buena entrada a pesar de la hora temprana y la temperatura sofocante.
Se lidiaron cuatro bonitos ejemplares de Daniel Ruiz,
bien presentados y que dieron buen juego excepto el primero. Excelentes tercero
y cuarto.
Antonio Rojas que abría el cartel no pudo acoplarse al
primero de la tarde y en un descuido sufrió un revolcón sin consecuencias.
Silencio.
Juanito Martínez estuvo en torero con el de su lote,
toreándole con ese estilo suyo característico. Con la muleta sacó partido del
novillo aprovechando la poquita fuerza que éste tenía y de la que adolecieron
sus hermanos. Mató rematadamente mal y perdería los trofeos. Palmas.
Maribel Atiénzar era la verdadera atracción de los
tendidos por ser esta su primera actuación después de su regreso de tierras
mejicanas. Conectó enseguida con el público escuchándose la primera ovación de
la tarde. De capote, casi nada. Con la muleta volvería a ser aquella chiquilla
de la figura retorcida de hace unos años pero obligándole al novillo y
mandándole con mucha clase. Toda la faena la realizó con la diestra terminando
citando de frente y pasándose el novillo muy cerca. El público no permitía la
actuación de su cuadrilla recibiéndoles a éstos con los clásicos botes –siempre
lo criticaremos– y no dejándolos desempeñar sus funciones. Mató de un pinchazo
y estocada baja recibiendo las dos primeras orejas de la tarde.
Manuel de Paz tiene suerte en Munera. Le tocaría un
novillote jabonero que no lucía el hierro de la casa, pero que sacó casta y
bondad para dejarse torear. Manolo lo supo ver así y aunque con el capote
volvió a estar agarrotado y eléctrico, con la muleta ya sería otra cosa. Toreó
y se gustó a sí mismo. Mató de media delantera que bastó y fue premiado también
con las dos orejas.
Con Víctor
Rubio Vitín como empresario –Antonio Paños le había arrendado en 1983 la plaza de
toros que finalmente terminaría adquiriendo el exnovillero munerense– se celebró un festival el 11 de
mayo de
Se celebró el Festival del Club Taurino albacetense en
el coqueto coso de Munera. Media entrada en una tarde soleada pero desapacible.
Seis novillos cedidos por otros tantos ganaderos paisanos. Tomás Sánchez Cajo
envió dos buenos erales, sobre todo el lidiado en tercer lugar. Dámaso también
obsequió con el novillo que él mismo mató, y que resultó sosote. Maribel
Atiénzar se las vio con el de mayor peso del hierro «Castillo de Montizón» que
sacó genio y fuerza. De Paz lidió uno de «Hermanos Graciani», que cumplió. Y el
último, un becerro de «Daniel Ruiz Yagüe», tuvo raza y bravura.
Abrió plaza el matador retirado Pepe Osuna, que
demostró tener más afición casi que cuando estaba en activo. Estuvo valiente y
se premió su labor con una ovación. Dámaso González, una oreja. Antonio Rojas
tuvo el mejor novillo; destacó con la espada y dio una vuelta al ruedo. Maribel
Atiénzar, que reaparecía en España tras su regreso de tierras colombianas,
estuvo muy en torera con el mayor del encierro. Palmas y una oreja. El
novillero Manuel de Paz no acertó con el novillo de «Hermanos Graciani», al que
sólo dio muletazos aislados. Tras varios intentos con la espada se silenció su
labor.
La sorpresa vendría con el jovencísimo aspirante
albacetense Manuel Caballero «Manolete», que tuvo en el bravísimo novillo de
«Daniel Ruiz» un excelente colaborador. Le banderilleó bien y tras brindar al
maestro Dámaso hizo una buenísima faena, corriendo la mano con temple y
muchísima calidad. Puso al público de su parte durante toda la faena. Mató bien
y recibió los máximos trofeos, que paseó a hombros, saliendo así de la plaza.
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Cartel del festival del 11 de mayo de 1985 a beneficio del Club Taurino Albacetense |
Los gastos totales del festival ascendieron a 689.279 pesetas y se obtuvieron de la venta de entradas 667.500 pesetas, lo que unido a la venta de carne de los novillos y la colaboración de ganaderos, toreros, médicos, empleados, etc. dio unos beneficios de 436.706 pesetas. Con este superávit pudo aliviarse momentáneamente la difícil situación del Club Taurino de Albacete y, una vez rendidas las cuentas, el equipo directivo dimitió para que otras personas cogieran las riendas; no obstante, la entidad continuaría durante algún tiempo su camino renqueante y finalmente llegaría a desaparecer.
En las ferias septembrinas de 1990 y en las de los años 1991 y 1993 se celebraron sendos festejos anunciados al público como festivales con picadores, sin indicar expresamente algún objetivo benéfico. La circunstancia de que al menos en los carteles oficiales presentados en el Gobierno Civil para la autorización de dos de esos festejos figurara «a beneficio de la reconstrucción de la plaza de toros» y «a beneficio de la reparación de la plaza de toros», respectivamente, lleva a considerar como un tanto singular tal carácter benéfico.
El mes de septiembre de 1991 comenzó con un trágico suceso que causó gran conmoción en Munera y en el ámbito taurino: el fallecimiento de Enrique García-Solana Gavidia en accidente de carretera a los treinta y tres años de edad. Enrique, que había heredado de su padre la vocación periodística, desempeñaba el cargo de jefe de informativos de Radio Albacete (Cadena SER) y estaba muy ligado al mundo taurino por su labor profesional y su gran afición. Era, también, socio fundador de la peña taurina munerense Palmas y Pitos en la que venía realizando una inestimable labor tanto de difusión como de organización y presentación de actos y eventos. Tras el fallecimiento de Enrique el mundo taurino se volcó desinteresadamente en la organización de un festival en homenaje al joven periodista munerense. Fue precisamente Manolo Molés, el prestigioso y popular crítico taurino de esa cadena de emisoras, el gran promotor del festival que se celebró el 12 de octubre de 1991, en tarde ventosa y fría, con un cartel de lujo: Dámaso González, José María Manzanares, Luis Francisco Esplá, Manuel de Paz, Julio Aparicio, Manuel Caballero y el novillero Julio Martínez. Se lidiaron cuatro reses de Salvador Domecq, y tres de las ganaderías de Victorino Martín, Daniel Martínez y Martín Berrocal, respectivamente.
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El periodista munerense Enrique García-Solana Gavidia / Foto: Félix |
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Cartel del festival del 12 de octubre de 1991 en homenaje a Enrique García-Solana Gavidia |
La prensa
provincial y regional se hizo especial eco del festival celebrado en homenaje
al periodista. «¡Va por ti,
Enrique!»; así titulaba Sánchez Robles el artículo que publicó en el
diario
La tarde resultó fría y desapacible en lo
meteorológico pero llena del calor y el cariño de tantos amigos y conocidos de
Enrique. Antes de romperse el paseíllo de las cuadrillas se guardó un minuto de
silencio en su memoria. Dámaso González, José María Manzanares y Luis Francisco
Esplá, aunque no obtuvieron trofeos, pusieron toda la voluntad ante astados que
no se prestaron al lucimiento. Manuel Caballero cortó dos orejas y rabo,
mientras que Julio Aparicio y Julio Martínez salieron a oreja por coleta. Manuel
de Paz demostró, una vez más, su buen toreo pero perdió los trofeos al no estar
acertado con la espada. El ganadero Victorino Martín, que asistió al festejo,
trajo a Munera un toro que no había podido lidiarse en la corrida de
inauguración de la plaza de
La generosidad de todos los que pusieron su máximo empeño en que el festival-homenaje a Enrique fuese una realidad quedó reflejada por Ángel Calamardo en Altozano así:
Los toreros de Albacete (Dámaso, Caballero, De Paz,
Julio Martínez) para qué hablar. Ni un duro. Incluso pusieron dinero. Lo que ha
trabajado Juan Luis Rodríguez, por citar un ejemplo, no tiene precio. “El
Pimpi” con sus caballos. Los médicos, incluido el doctor Masegosa que aunque no
soy santo de su devoción, es justo decir que acudieron desinteresadamente.
Tantas y tantas personas arrimaron el hombro que sería larguísimo enumerar.
Pido disculpas porque alguien se quedará en el tintero.
…
Generosidad a raudales de la familia taurina de
Albacete, pero mucho mérito tienen también los toreros que vinieron de fuera y
solo cobraron los gastos de cuadrilla. “Ni un duro más” dijeron Julio Aparicio,
Manzanares y Esplá. El mérito de Manzanares que acababa de llegar de Méjico.
Los ganaderos: Martín Berrocal, Victorino Martín, Daniel Martínez propietario
de “Las Ramblas”, Salvador Domecq se entusiasmaron con la idea. Las cien mil
pesetas que dejó de su bolsillo Pepe Luis Segura.
La extraordinaria colaboración de Víctor Rubio,
empresario de Munera. Sin él el festival no hubiese salido adelante.
El Ayuntamiento de Albacete, Caja de Albacete,
Diputación, Caja Rural, Albacete Balompié, Seyca, los medios de comunicación de
Albacete y los aficionados que pasaron frío en la plaza hicieron que todo
resultase como estaba previsto.
Imágenes que valen por mil palabras como la presencia
en el tendido de personas vinculadas al deporte (Corbalán, Domingo Martínez,
García Toledo).
Hay que añadir que la banda de música de Las Pedroñeras, que habitualmente amenizaba los festejos durante la feria, actuó también de manera desinteresada, así como los empleados de la plaza.
En 1994 se anunció un festival en el coso munereño. En los carteles de la feria de ese año figuraba un «gran festival taurino» para el día 25 de septiembre; sin embargo, en los autorizados por la autoridad competente aparecía dicho festejo como una «gran becerrada local» lo que invita a descartar su carácter benéfico o de homenaje.
El 26 de julio de 2008 las puertas de la plaza de toros de Munera se abrieron para celebrar un homenaje a Emilio Solana Morcillo, un polifacético y querido artista munereño, aficionado taurino, también socio fundador de la peña Palmas y Pitos, que había fallecido en mayo del año anterior a consecuencia de una grave enfermedad. Parte de la obra de Emilio puede admirarse en su pueblo: el gran mural en relieve ubicado muy cerca de la plaza de toros, casi enfrente de ella, que representa la antigua escena de la llegada a pie de las reses de lidia a Munera; el monumento a los agricultores conocido como «las mulas» situado en la plaza que lleva el nombre del propio artista; los monumentos de don Quijote y Sancho; o el mural de las bodas de Camacho.
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Emilio Solana, que habitualmente colaboraba en los festejos como personal de la plaza, montando uno de los caballos de picar en el patio de caballos / Foto cedida por la familia de Emilio |
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Cartel del festival del 26 de julio de 2008 en homenaje a Emilio Solana Morcillo |
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Entrada para el festival en homenaje a Emilio Solana Morcillo con motivos taurinos del propio artista |
En esta ocasión el festival fue organizado por la Asociación Cultural Taurina José María Arenas con la colaboración del Ayuntamiento de Munera. El matador de toros Vicente Barrera Simó, que tan estrecha relación guarda con Munera –tiene dedicada una calle de la localidad y fue pregonero de la Feria 2009–, y el entonces aún novillero José María Arenas fueron los encargados de lidiar tres novillos de Sonia González y uno donado por la ganadería de Casa Nueva. Los dos espadas cortaron un total de cinco orejas tras una entretenida y emotiva tarde de toros. En este festival, el subalterno munereño Valentín Arenas actuó por primera vez a las órdenes de su paisano José María, en cuya cuadrilla se integraría de manera permanente en la siguiente temporada.
El último
festival taurino celebrado en la plaza de Munera también ha tenido
lamentablemente carácter de homenaje póstumo a un aficionado de la localidad.
José Ramírez «El Champi» falleció repentinamente el 15 de enero de 2013 cuando
ocupaba la presidencia de
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José Ramírez «El Champi» |
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Programa de mano (díptico) del festival del 27 de julio de 2013 en homenaje a José Ramírez «El Champi» |
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Entrada para el festival homenaje a José Ramírez «El Champi» |
Además de lidiarse el ganado anunciado, al final del festejo se regaló un sobrero para el espada albaceteño Miguel Tendero con el que el rejoneador villarrobledense mostró sus habilidades a pie con el capote y el munereño Arenas las propias a caballo como picador, como ya lo había hecho antes en su novillo. El festival resultó, por su variedad, entretenido y aunque no se llenó la plaza cumplió ampliamente el principal objetivo: recordar al popular Champi.
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